Alberto Rodríguez Saá, el histórico líder del Partido Justicialista (PJ) de San Luis, reapareció en el escenario político con un discurso crítico hacia el justicialismo nacional. Aunque en junio de 2023 había anunciado su retiro de la política, “el patrón” decidió volver a tomar las riendas del PJ puntano, un movimiento que no sorprende a quienes conocen su trayectoria. Ya en 2010, Rodríguez Saá había anunciado que se dedicaría al arte y al teatro, solo para lanzarse como candidato a presidente meses después.
Esta vez, su regreso estuvo marcado por un llamado a internas abiertas en el PJ nacional, exigiendo que figuras como Cristina Fernández de Kirchner “se hagan a un costado”. Sin embargo, este pedido contrasta con su manejo interno del partido en San Luis, donde ha sido acusado de proscribir a quienes exigen democracia interna.
El caso más emblemático es el del intendente de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera, quien fue suspendido por el círculo cercano a Rodríguez Saá después de pedir internas en el PJ puntano. Según allegados a Frontera, la suspensión fue una maniobra para evitar que presentara una lista competitiva, lo que permitió que Rodríguez Saá consolidara su control sobre el partido.

Esta no es la primera vez que Rodríguez Saá utiliza tácticas controvertidas para mantener su poder. En el pasado, ha sido señalado por prácticas como la “dedocracia”, donde candidatos y funcionarios son elegidos sin consenso partidario. Además, su relación con el poder nacional ha sido ambivalente: mientras mantuvo una amistad cercana con el ex presidente Alberto Fernández, su vínculo con Cristina Kirchner siempre fue más distante.
A sus 75 años, Rodríguez Saá enfrenta un panorama político complejo. Con elecciones legislativas y ejecutivas en el horizonte, su futuro dependerá de la capacidad para mantener su base de apoyo en San Luis y, al mismo tiempo, navegar las tensiones internas del justicialismo nacional. Lo que está claro es que su discurso de unidad y democracia choca con una realidad marcada por la exclusión y el control férreo de su partido.


