El villamercedino Franco Agüero inició una travesía tan ambiciosa como inspiradora: llegar a Ushuaia en bicicleta, recorriendo más de 3.000 kilómetros a través de Argentina y Chile. El proyecto combina cicloturismo autosuficiente, fotografía y una profunda búsqueda personal, y fue presentado en una entrevista con Daniel Arce, donde el protagonista compartió detalles del desafío.
La travesía comenzó en La Punta, con una parada especial en Villa Mercedes para despedirse de su familia. Desde allí, el recorrido incluye el cruce a Chile para atravesar la Carretera Austral, unos 1.200 kilómetros de naturaleza extrema, reingresar a la Argentina por El Chaltén y finalmente descender hasta Ushuaia.
🚴♂️ Una decisión de vida
Agüero no solo emprendió un viaje físico. Dejó su trabajo en relación de dependencia tras ocho años, reorganizó sus ahorros y decidió apostar por un proyecto de largo plazo. “Preferí no arrepentirme de intentarlo”, expresó durante la charla.
Con casi 10 años de experiencia en ciclismo, encontró en el cicloturismo autosuficiente una forma de vida: su carpa es su casa y su bicicleta, su medio de transporte y trabajo. A lo largo del camino, genera ingresos a través de la fotografía, imprimiendo postales instantáneas para turistas en cada punto del recorrido.
📸 La bici, el oficio y el camino
Formado en postproducción audiovisual, Franco retomó su perfil creativo durante el viaje. Con una bicicleta de aluminio, completamente preparada para largas distancias, y un equipaje optimizado tras las primeras experiencias con viento y calor, el desafío se presenta exigente pero motivador.
El recorrido contempla paradas en San Rafael, Malargüe, Junín de los Andes, el cruce por el Paso Cardenal Samoré, ingreso a Puerto Montt y la mítica Carretera Austral, antes de retomar rumbo al sur argentino.
📍 Objetivo: Ushuaia
El arribo a Ushuaia está previsto para mediados de marzo. Allí, Agüero evalúa quedarse a trabajar durante el invierno o continuar viajando hacia el norte, siguiendo el clima. Mientras tanto, el paso a paso del viaje puede seguirse en Instagram y TikTok bajo el nombre @siendo.francook, donde comparte rutas, paisajes, reflexiones y fotografías.
Además del acompañamiento virtual, el proyecto recibe apoyo espontáneo de la comunidad, con mensajes y colaboraciones económicas de personas que se suman al sueño desde distintos puntos del país.


