
La jura de diputados en el congreso mostró cruces de todo tipo. Muchos se esmeraron en hacer juras creativas, juras sobre biblias, sobre el Tanaj judío, por la libertad, por la libertad de Cristina, nada quedó afuera del asador, salvo la dignidad de la política.
Desde hace años, el congreso es un nido de personajes cada vez más extravagantes. Es el gran problema de que muchos argentinos no le prestamos atención a las elecciones de medio término, y no votamos de manera racional. Muchas veces ni siquiera sabemos a quién votamos. Cada tanto, una ley se vuelve mediática, y todos los argentinos ponemos foco en ver que sucede, y pareciera ser que nos encaminamos a votar mejor, y a que el congreso trabaje de otra forma, pero terminada la discusión, volvemos a lo mismo. Hay gran responsabilidad de los líderes políticos de los últimos años, que muchas veces pusieron candidatos a dedo, testimoniales, para que después sea otra la persona que asuma. Podríamos decir también que hay todo un aparato para manejar las decisiones de los electores, la “grieta”, “el otro es el malo, nosotros somos los buenos”, y hasta nos podemos meter mas en situaciones conspiranoicas, y creer que hay grupos empresariales, o multinacionales que digitan todo, pero esa es la respuesta fácil. La difícil, la que nadie quiere ver, es que los representantes que tenemos son un reflejo de la decadencia de nuestra sociedad, decadencia en la que nos sentimos cómodos, y no tratamos de salir de ella. Porque salir de ella implica de nuevo discutir de política en la mesa el fin de semana, implica adoptar el valor de la tolerancia para tratar de ver más allá de los partidos políticos, y escuchar los proyectos. Implica pensar en el bien común, y entender que quienes están en el poder político, trabaja para todos los argentinos, no solo para los de su partido político, o sus familiares y amigos.
No quiero meterme a analizar caso por caso cada una de las juras, y los detalles bochornosos detrás de ella. Probablemente, muchas sean honestas y respondan a ideologías reales. No voy a meterme en los detalles religiosos, probablemente algunas sean motivaciones reales hacia Dios de la forma en que la persona la crea y no responda a una cuestión mediática y política. Quiero creer que al menos tienen respeto hacia algún Dios. Pero si me voy a meter con que fue todo una vergüenza. Nosotros tenemos próceres que murieron para que tuviésemos, libertad, igualdad. Nuestros representantes están para nosotros, no para jugar a ver quien consigue el gesto mas mediático.
Y usted que me leé y que llegó hasta aquí, siga así. Lo mejor, lo mas revolucionario que podemos hacer en esta época invidualista y digitada, es leer. Es crear sentimiento crítico en nuestra gente.
Hace un tiempo, hablaba con una persona en la calle sobre el caso Insurralde. Después de todas las críticas hacia el dinero que tenía, y políticos de mi##da y demás, le digo: “Ahora, decime la verdad, con una mano en el corazón, si estuvieras en ese cargo, ¿no harías lo mismo?”. Sin darse cuenta de la trampa, me contesta: “Seee, mas vale. ¿Viste lo que era ese minón?”. “Amigo, ¿y como pretendes tener políticos honestos si admiramos eso?.” Silencio reflexivo e incómodo después, me dio la razón, con honestidad.
Mientras tanto, miramos la asunción mas vergonzosa de la historia de nuestra hermosa patria. En el 2001 gritamos pidiendo que se vayan todos. Se fue uno solo.


