Boom de alimentos importados: regresan marcas clásicas y ganan terreno por precio

La industria local advierte por costos e impuestos que restan competitividad

Las góndolas argentinas atraviesan una transformación visible impulsada por la desregulación del comercio exterior. La medida facilitó el regreso de marcas históricas y el desembarco de nuevas opciones importadas que compiten con ventaja de precio frente a la producción local. Desde atún ecuatoriano hasta fideos de Albania, la oferta se diversifica con propuestas “low cost” que ya captan la atención del consumidor.

Según relevamientos de Infobae y Clarín, el fenómeno se siente con fuerza en grandes cadenas de supermercados, donde productos de Europa y la región reaparecen con señalización destacada y valores competitivos.

Las marcas que volvieron

Uno de los regresos más emblemáticos es el de Conaprole, que retomó la comercialización de manteca, dulce de leche y crema tras años de ausencia por restricciones cambiarias.
En el rubro dulces, volvieron las galletitas danesas en lata azul (Jacobsen Wonderfull y Dan Cake), ícono de los años 90. También se sumaron cafés italianos como Lavazza, y chocolates como Feastables, la marca del creador de contenidos MrBeast.

Precios: por qué conviene lo importado

La principal sorpresa está en el precio. En conservas, café y lácteos, los importados cuestan entre 15% y 30% menos que los nacionales. Ejemplos relevados en góndola:

  • Atún: marcas ecuatorianas (Bulnez y Máxima) por debajo de las locales.

  • Pastas: Pasta Bella (Albania) a $1.498, frente a $1.800 de Matarazzo.

  • Salsas: puré italiano Mazza ($4.094/680 g) vs. passata nacional Rina ($5.300/500 g).

  • Galletitas: Traviata ($2.071) por encima de Coquetel brasileñas ($2.000).

Frescos, carnes y la alerta industrial

El ingreso de frutas y carnes también se intensificó: naranjas españolas, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas ganan espacio en el Mercado Central. En carnes, las importaciones —principalmente desde Brasil— crecieron 580% interanual en 2025.

Mientras el Gobierno celebra la competencia como ancla de precios, la COPAL advierte que la presión tributaria y los costos logísticos reducen la competitividad de la industria local frente a los productos importados.