Tropas de montaña del Ejército Argentino y del Ejército de la República de Chile realizaron el 5 de enero la formación inicial de la Expedición Andinística Combinada Argentino–Chilena al cerro Aconcagua 2026, en el Refugio Militar “Cristo Redentor”, un sitio de alto valor histórico y simbólico en la Cordillera de los Andes.
La actividad se desarrolló en el marco del programa de adiestramiento estival de la Brigada de Montaña VIII y se inscribe en la conmemoración de los 25 años de la última ascensión binacional al Aconcagua, concretada por tropas de montaña de ambos ejércitos. La ceremonia reunió a los efectivos que integran la cordada combinada “Ejército de los Andes”, denominación que rinde homenaje a la gesta sanmartiniana y a la histórica hermandad entre Argentina y Chile.

Durante el acto, autoridades militares de ambos países destacaron a la Cordillera de los Andes como un espacio de encuentro y cooperación, así como una escuela de liderazgo, disciplina y trabajo en equipo, donde el planeamiento, el método y la confianza mutua resultan claves para el cumplimiento de la misión.
En ese contexto, se evocó el legado del General José de San Martín y del General Bernardo O’Higgins, y el significado del Cruce de los Andes como un ejemplo vigente de conducción, sacrificio y visión estratégica. Ese legado fue resaltado como inspiración para las tropas actuales, que continúan transitando la cordillera guiadas por valores de cooperación, responsabilidad y vocación de servicio.

Asimismo, se subrayó que la expedición constituye una empresa profesional conjunta, orientada a fortalecer la interoperabilidad, el intercambio de experiencias y la confianza mutua entre las tropas de montaña argentinas y chilenas. En ese sentido, se destacó el factor humano como eje central del éxito, entendiendo que los objetivos incluyen tanto el desarrollo de la actividad como el retorno seguro de todo el personal.
La ceremonia incluyó el izamiento de los pabellones nacionales, la interpretación de los himnos de ambos países, una invocación religiosa y la entrega de distintivos con el escudo de la expedición y testimonios de cumbre, símbolos que acompañarán a los integrantes de la cordada durante la ascensión y que representan el compromiso asumido en esta empresa andinística binacional.
La expedición se desarrollará bajo un planeamiento integral, respaldado por un esquema logístico específico y protocolos sanitarios y de seguridad de alta exigencia, que contemplan controles médicos permanentes, procesos de aclimatación progresiva, patrullas de rescate, apoyo de medios aéreos y un seguimiento continuo de las condiciones meteorológicas y del terreno.



